Junio_10. Del teatro y la Oratoria

Desde   tiempos de la  Grecia  antigua, se ha  dado en llamar  retórica al arte de expresarse con corrección y eficacia, embelleciendo la expresión de los conceptos y dando al lenguaje escrito o hablado el efecto necesario para deleitar, persuadir o conmover. Cuando esa misma  intención   se hace a través de la palabra hablada, la retórica  se denomina oratoria.

De la oratoria  y de la retórica  se  preocuparon , como  siempre, los griegos:   el primero, Homero; más tarde  los  maestros sofistas,   empeñados   en  que  los hombres hablasen mejor.

Protágoras, el primero de los sofistas, realizó un estudio de la lengua y enseñó a sus alumnos cómo hacer que la causa más débil se convirtiese  en  más fuerte. Luego vendría Corax de Siracusa(quien  escribió  el    primer manual sobre este arte). Más tarde, Sócrates, el gran maestro de la oratoria,  Platón, quien después satirizó el tratamiento más técnico de la retórica, con su énfasis en la persuasión más que en la verdad.  Y, por último,   Aristóteles, quien  en su “Retórica”  proponía   que  la victoria dialéctica  sólo debía  obtenerse mediante un razonamiento persuasivo y ordenado de la verdad, más que en dominar a los oyentes recurriendo  a despertar sus emociones.

Unos siglos  después, en Roma serían   Cicerón  (“De inventione”) y Quintiliano  (“De institutione oratoria”) quienes tomarían el relevo  a sus antecesores griegos. Y así podríamos  ir  señalando  personajes  y más personajes  que , a lo largo de la historia, han  sido   maestros en los que mirarse a la  hora de   intentar hablar  o escribir bien.   

Desde siempre, pues, ha interesado   hablar de forma correcta  y  con la intención   por parte del orador de que el discurso provocase en la audiencia  el efecto pretendido. Posiblemente, hoy son  los políticos profesionales  quienes  más  cotidianamente  suelen preocuparse –bien es verdad  que con resultados dispares y, al menos en España, nada alentadores-  por esta disciplina. Pero  a todos nos interesa  hablar correctamente porque , de otro modo, no podemos garantizar  que  vamos a ser, primero entendidos y después seguidos con atención.

Otro grupo de  profesionales, quienes se ven  abocados a ejercer de  portavoces de sus  instituciones  y empresas, están también  comprometidos  a  desplegar todos sus conocimientos o intuiciones  sobre el particular.

Sin óbice de  profundizar  en  meses posteriores, sobre las particularidades de portavoces y mensajes, estos y cualquiera que  desee  expresarse con corrección deben seguir  también las normas  clásicas  de la oratoria. A saber, inventio (del verbo invenire, encontrar o definir el tema del que se va a hablar); dispositio (disposición de las partes); elocutio (elección de las palabras, ligada con el ornato y las figuras); memoria (memorización) y actio (acto de emisión del discurso, la fase  final y más próxima a la representación teatral).

Anuncios
Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Mayo_10. Hablar en público

 

Hay personas a quienes, el solo hecho de pensar que tienen que hablar en público les provoca dolor de cabeza, taquicardias, sequedad de boca y otros tantos trastornos más. El problema es que, a veces, es imposible evitarlo, de modo que lo mejor es enfrentarse al problema para tratar de superarlo e, incluso, si es posible, llegar a percibir esa circunstancia no como un problemón, sino como una oportunidad de disfrutar de la posibilidad de ser escuchado.

Son muchos los libros que, en los últimos años se han dedicado a intentar convencer a los lectores de lo que acabo de decir pero, no sabemos con cuanto éxito. Todos ellos tienen en común una cosa: la única forma de superar el miedo escénico es padeciéndolo, es decir, enfrentándose a él. Sucede lo mismo con mil y una cosas que todos nos hemos encontrado alguna vez en nuestra vida cotidiana: La única forma de convertirse en un buen conductor, es conducir. Para dominar un procesador de textos, no hay más vía que comenzar a utilizarlo. Y así sucesivamente….

Lo que es cierto es que hay algunas normas de sentido común que no conviene olvidar antes de enfrentarse a una intervención pública. La primera, obviamente, es tener algo que decir. La segunda es haber definido muy bien la forma de expresarlo. Y la tercera y última, es haber ensayado antes para asegurarse de que tanto el medio, como el mensaje a transmitir son los adecuados. Estas pocas normas de sentido común, evitarán siempre la posibilidad de ser dominado por los nervios antes del momento de la intervención.

Además de lo ya indicado, es muy importante ser consciente de que el uso de un lenguaje claro, sencillo y conciso, suele llevar aparejado rápidamente la complicidad del público receptor.

Presentar una imagen adecuada, es también una premisa ineludible para no despertar el rechazo de la audiencia.

Pero una cosa es atreverse a hablar en público y otra bien distinta es llegar a convertirse en un portavoz eficaz de algún colectivo al que uno deba representar (empresa, grupo profesional, sindicato o partido político). Eso, efectivamente, es harina de otro costal y, si quieres tener algunos elementos adicionales para poder reflexionar o debatir sobre ello, basta con que el mes próximo te asomes de nuevo a esta sección de CANAL CEOSA.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Abril_10. Hablar por hablar

Los españoles  hablamos muy alto. Eso dicen al menos, quienes nos visitan  desde otras latitudes. Y no sólo eso, además, gesticulamos  excesivamente  y, aveces, parecemos enfadados , hasta el punto  de  que, más que hablar, en muchos casos  las apariencias  indican  que  estamos metidos en una grave  discusión.

Probablemente  estén en lo cierto  quienes piensan  así de nosotros  porque , de un tiempo a esta parte,  sin saber muy bien por qué, se ha perdido  aquella vieja  escuela de  conversadores,  la tertulia. 

Todos  o casi todos  los que  acudían a alguna  de esas tertulias  que  tanto  proliferaban  en  cafés, casinos, bares, ateneos… llegaban a convertirse  en buenos oradores  y, desde luego,  todos ellos  en  ejemplares  escuchantes.

Hoy, efectivamente,  apenas quedan unas cuantas  tertulias que,  en general, son de carácter  literario, científico, profesional. Pero  aquel   cuadro  de  antaño  , según el cual  uno  salía  a la calle  a tomar un café  y, de paso  acercarse  a alguna de esas  tertulias  para   escuchar y  aprender   del  que tenía algo  que decir, ha pasado ya a mejor vida.

La  falta de tiempo,  alentada por las nuevas tecnologías, ha dado paso a   otro tipo de   reuniones  temáticas  en torno a los  chats y a las comunidades  virtuales   formadas en internet que -dicho  sea de paso- son cosas muy distintas a aquellas. Las tertulias obligaban, al menos, a  saber  hablar  y a aprender a escuchar. Las pseudotertulias  virtuales, sin embargo, no propician ni lo uno ni lo otro. Esta puede ser , quizás, una de las causas más  claras  del por qué , a muchos  les da un verdadero pánico  el hecho de tener que hablar en público:  que  cada vez  se hace menos.

En próximos  artículos y en esta misma  sección  intentaremos  ir descubriendo  algunas  pautas  para   conseguir   hablar  bien en público,  una actividad  a la que todos nos vemos abocados  de vez en cuando y   de la que podríamos  salir mucho mejor parados si  llevásemos a la práctica   esos pequeños  trucos  que, poco a poco, iremos desvelando.

Antes, sin embargo,  intentaremos  fijarnos  en aquellos  que,   por obligación, se ven convertidos  de la noche a la mañana  en “portavoces”  de una organización  y en  el embarazoso  compromiso  de tener  que hablar  públicamente  y , además, con frecuencia y con  cámaras  de vídeo  o TV, micrófonos y periodistas  que,  libreta en mano,  permanecen  atentos  tanto al fondo  como a la forma de  todo lo que ocurre.  Reflexionando  sobre la forma   de construir los  mensajes   a trasmitir,  el modo de   emitirlos y la forma   de salir  delante de los portavoces  en trances como ese, puede ayudarnos también  a quienes no nos vemos  en esa obligación  de forma tan  continuada.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Marzo_10. A golpe de clic

No deja de ser paradójico que, en el momento de la historia en que más se han desarrollado las posibilidades de comunicación entre los seres humanos, independientemente de la latitud y la altitud en la que se encuentren, más difícil les resulta hablarse y escucharse personalmente.

Alguien ha dicho que hoy nadie escucha a nadie. Y, sin embargo, esa sigue siendo una necesidad vital de todo ser humano. Entre otras cosas porque las buenas noticias (un viaje inolvidable, el nacimiento de un hijo, un cambio de status profesional, etc…) son mucho mejores cuando las compartimos con alguien de nuestro entorno más próximo. Y, paralelamente, las malas noticias, sin dejar de serlo, nos duelen menos cuando también podemos compartirlas con los demás.

Con premisas como las asentadas anteriormente, ¿por qué ese miedo a comunicarnos de tú a tú? ¿Por qué, al mismo tiempo, crecen exponencialmente las redes virtuales como Facebook, Twiter o Twenty también para fomentar esas mismas relaciones?

Muchas veces nos paramos a pensarlo, a comentarlo con amigos y colegas profesionales sin llegar, en general, a un acuerdo. No hay un criterio uniforme al respecto y lo único que, quizás, hace a unos y a otros alinearse en observar o no este fenómeno como un verdadero problema de comunicación interpersonal, es la edad. Los más jóvenes no ven en el fenómeno más que una nueva forma de hablar con los demás, utilizando una herramienta nueva, el ordenador personal, y todos los nuevos canales que pone a nuestra disposición la red de redes, Internet.

Los más mayores, sin embargo, suelen pensar que mediando un café o una caña, casi todo puede tratarse e, incluso, resolverse. Eso si, que siempre se puede derramar el café y, consecuentemente, puede provocar una mancha. ¿Y no será precisamente ese el riesgo que muchos no quieren asumir? ¿El de mancharse, padecer de cerca la pesadez, el dolor, la frustración, la desesperación del otro? En la red es mucho más fácil desembarazarse de cualquiera, porque Todo está tan sólo a golpe de un clic.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Febr_10. Reglas y excepciones

 

Decíamos en estas mismas páginas electrónicas, el mes pasado que, generalmente, a un periodista no suele interesarle lo que las empresas le cuentan a través de sus notas de prensa, salvo en casos contados. La labor de los departamentos de Comunicación de instituciones y empresas consiste, entre otras cosas, precisamente en fomentar las excepciones a esa regla.

Todo eso está muy bien, puedes decirte, pero ¿Cómo fomentar esas excepciones?. ¿Como hay que redactar las notas de prensa o los comunicados dirigidos a los medios? En primer lugar, con mucha imaginación, para llamar la atención del periodista que, probablemente, contando la de tu empresa, sea ya la nota número ciento y pico que ha tenido que saltar con la velocidad del rayo condenándola a la cárcel de los “elementos eliminados”.

Un periodista dedica gran parte de su tiempo a buscar información (posiblemente más de la mitad), otro buen rato a ordenar, procesar y relacionar toda esa información que ha recogido y solamente el resto a escribirla. Precisamente por eso, cuanto mejor se entregue esa información, más clara y nítidamente esté redactada, más le facilitaremos esa labor y lo predispondremos más a fijar su atención en nuestra oferta informativa.

En otras palabras, que si no se consigue captar esa atención en los primeros instantes de la relación empresa-periodista, hoy establecida comúnmente vía correo electrónico, la batalla de la información está perdida para la empresa.

Suele dar buen resultado hacer titulares concretos, con una cifra o con un tanto por ciento y, desde luego, la entradilla de la información –los dos primeros párrafos- tienen que ser claros, directos y tienen que aportar lo esencial de la información posterior. Si hasta ese punto no se ha logrado captar el interés del periodista, el esfuerzo previo no habrá servido de nada.

En un informe realizado por Demométrica, basado en un estudio sobre los periodistas, las empresas y las instituciones –disponible en la web de APIE (Asociación de periodistas de información económica, www.apie.es) en la que se entrevista a cerca de 300 periodistas de diferentes especialidades, hay datos contundentes: De todas las notas de prensa recibidas, los medios sólo consideran publicable el 17%. En los medios nacionales, el porcentaje baja hasta el 12%. En los autonómicos y locales, alcanza el 21,5%.

Ese pequeño porcentaje de notas de prensa emitidas por las empresas y que los medios han aceptado incluir en sus páginas o en sus minutos de informativos, tienen en común una sola característica: haber sido capaces de interesar tanto a unos como a otros. Ese es el único secreto para poder descubrir donde están las excepciones a la regla que enunciábamos al principio.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Enero_10. Las reglas del juego

¿Qué pensarias si, de pronto, supieses que una información que acaba de aparecer en tu diario favorito de información económica sobre alguna empresa de la competencia en tu sector de actividad ha sido pagada por aquella directamente al periodista? Seguro que dirías que se trata de un soborno, que la independencia del medio es nula, y no sé cuantas cosas más.

Pues bien, aunque hoy te parezca inverosímil, Hasta principios de la década de los 70 del siglo pasado la información de carácter económico funcionaba más o menos así. De un modo que hoy nos puede parecer grotesco, pero que era real: las empresas le daban la información al periodista y éste cobraba de la empresa, en lugar de cobrar del periódico

Efectivamente, hasta que en 1974, fecha de constitución de la Asociación de periodistas de información económica, esa era una práctica normal que, conocida o no, por la gran mayoría de los lectores de los medios, se imponía en el día adía de la información económica. Su aparición fue determinante para que los medios dejasen de aceptar la “fórmula” y paulatinamente fueran cambiando las “reglas de juego” en el mercado de la información económica. Hoy, esta asociación agrupa a unos 300 periodistas en activo de toda España.

Pero, ¿Cuáles son ahora las reglas? ¿Qué debe hacer una empresa si quiere que algo de lo que hace pueda ser recogido por algún medio especializado para trasladarlo a la opinión pública ¿ Las empresas –generalmente a través de sus gabinetes, gerencias, departamentos o direcciones de comunicación, que de todas esas formas suelen denominarse…) – somos lo que los periodistas llaman “fuentes” de información. Estamos, pues, obligados a darles a conocer aquello que desearíamos que publicasen de forma clara, trasparente y profesional. Y esto incluye, claro está, separar muy bien el grano de la paja, la información de la publicidad o autobombo.

Competencia informativa

Sobre la mesa de redacción de un periodista aparecen cada día , no ya decenas sino cientos de notas de prensa y comunicaciones provenientes de las empresas que, a priori y por regla general, no interesan absolutamente nada al redactor del periódico, agencia, o medio de comunicación audiovisual.

Únicamente la trasparencia, la seriedad, la concisión y la concreción de aquello que comunicamos desde las empresas puede ser el “arma” útil que despierte primero la curiosidad y luego la simpatía del periodista i, así poder vencer ese desinterés inicial.

Por cierto –y con esto termino- cuando hoy un periodista trabaja en la comunicación, dentro de una empresa, desde la APIE, amablemente es invitado a que abandone la asociación y vuelva cuando trabaje nuevamente en la redacción de un medio de comunicación. Es esa la única forma de evitar susceptibilidades entre los lectores y tensiones y presiones en el seno de la asociación.

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

Nov_09. Gestión de comunicación de crisis e improvisación

Las crisis llegan siempre sin avisar. No hay más que poner en marcha la memoria o , en estos días, ver las primeras páginas y los titulares de informativos de radio y TV para comprobar que hay un término que , inevitablemente se repite: Alacrana.

Circunscribiéndonos a nuestro ámbito, el de la empresa, En todo caso, cuando llegan, algo hay que hacer. Lo peor es si, además y entre tanto, llama un periodista. Entonces el problema se complica, incluso se multiplica.

La pregunta es inmediata: ¿Qué empresa no ha tenido que enfrentarse en algún momento de su historia a una situación de crisis? La respuesta es fácil: casi Ninguna. El 95 % de las organizaciones empresariales sufren al menos una vez en su vida un episodio de crisis que afecta a su credibilidad, a su reputación o a su cuenta de resultados, cuando no en los tres ámbitos a la vez.

Las líneas que siguen a continuación, más que a la gestión de la propia crisis, se refieren a un aspecto concreto de la misma: la gestión de comunicación de crisis. ¿Por qué muchas empresas no se preparan para afrontar la gestión de la comunicación en esos momentos? Probablemente, porque, en primer lugar, en nuestro país creemos que eso sólo le sucede a los demás, que a nosotros no nos va a tocar. Y, en segundo lugar, porque, además, nos creemos maestros indiscutibles del arte de la improvisación.

La Asociación Española de Directivos de Comunicación (DIRCOM) elaboró en 2008 un estudio en español sobre gestión y Comunicación de Crisis. En el que se apuntaban conclusiones tales como que el 90% de las empresas españolas no dedican recursos específicos para gestionar sus crisis o que, en general, apelan a la protección a las Administraciones y a la responsabilidad de los medios de comunicación.

Realismo

Desde luego, cada uno puede creer y , en consecuencia, hacer lo que le parezca, pero la realidad no es moldeable ni, en general, suele estar sujeta a nuestra voluntad, ni a la de las empresas, de modo que sería mucho más razonable no desfigurarla y mirarla de frente para poder salir en el mejor estado posible del inesperado “siniestro”, una vez superada la sorpresa, el desconcierto, las prisas y la tensión iniciales provocados por la situación crítica. En ese momento, lo más importante no es buscar culpables, sino minimizar el impacto, mantener la reputación y generar confianza.

La clave para afrontar con garantías un proceso de comunicación de crisis es sin duda, el realismo y ese concepto no casa muy bien con la improvisación. Como casi siempre , todo es cuestión de sentido común: es mejor prepararse que improvisar y ,ante una situación adversa, hay que prever los hechos, calibrar las consecuencias, sopesar los argumentos a esgrimir, determinar quienes son los directivos y técnicos más apropiados para poder hacerle frente, fijar quienes son los portavoces más adecuados, formarlos para tener intervenciones públicas, etc. Todos esos datos y algunos más deben reunirse en lo que comúnmente se denomina en el ámbito de la Comunicación “manual de crisis”. Y, por último, no conviene olvidar nunca una máxima que cualquier representante o portavoz de empresa o institución debe tener muy presente: hay que decir siempre la verdad.

Por mucho que las empresas consultoras de comunicación quieran vender nuevas fórmulas milagrosas e infalibles, No existen. Siempre se repiten las mismas estrategias de Comunicación: preparación, formación y veracidad. En todo caso, esas nuevas estrategias se basarían en adelantarse a los hechos , en adelantarse a las crisis y desterrar para siempre la improvisación.

 

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario